El lado oscuro de la buena vida

Agua potable. Áreas verdes. Transporte y servicios de primera. Crecer aquí es vivir conforme a los estándares más altos: desde hace años Viena compite con Vancouver y Sidney por el primer lugar en cuestiones de calidad de vida. 

Los vieneses se ríen de su falta de problemas; hace dos años la gran controversia era sobre una calle que se había cerrado al tráfico para privilegiar a los peatones; fue la noticia nacional, por meses. 

 –La vida es tan predecible que cualquier cambio genera gran ansiedad – me dice Ilya, director de la Conferencia Musulmana Judía: hace algunos años nadie tomaba su proyecto en serio, pero con la nueva ola de migrantes y ataques terroristas las cosas están cambiando: en el aire hay cierto sentimiento de urgencia; la extrema derecha ha asegurado importantes victorias en Polonia y en Hungría; hace dos mese se realizó un encuentro de partidos ultranacionalistas de toda Europa aquí. Cuando llegué Austria había cerrado la frontera con Hungría.

En el meollo de una Europa en crisis está la pequeña Viena.

Muchos de mis amigos vieneses me dicen que los habitantes de esta ciudad viven en una perpetua burbuja, viendo los acontecimientos mundiales como desde lejos. Pero, ¿cuánto tiempo puede durar este sentimiento de aislamiento?  Es peligroso acostumbrarse a la tranquilidad, la tolerancia a la incertidumbre es una importante virtud , sobre todo en estos tiempos. 

Una de las características de la ansiedad es que encuentra a un chivo expiatorio.

 La gente no le teme al cambio, sino a la pérdida. 

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