Viena como metáfora 

Para alguien de la Ciudad de México es inaudito. Pero ahí está. Se ve desde la ventana: el bosque, la montaña. El límite de la ciudad.

Es difícil pensar en Viena como una megaciudad, pero lo fue: una de las primeras urbes – junto con Berlín, Londres y París – en llegar al millón de habitantes. 

En el siglo XIX la muralla de la ciudad medieval cedió ante la revolución industrial, suplantada por la Ringstrasse, una avenida periférica que puso en crisis el espacio contenido del mundo agrario, creando un circuito de flujo que se correspondía con el movimiento de las mercancías producidas en masa.

Para poder incorporar a los migrantes que venían de todos los rincones del imperio AustroHungaro en el principio del siglo XX se crearon las primeras viviendas de interés social: conjuntos habitacionales como el Karl Marx Hof que son, hasta hoy en día, referentes internacionales de vivienda digna. 

El monarca liberal Franz Joseph fue el punto de transición. Durante su reino la libertad de prensa permitió que en los cafés se desarrollará una esfera pública trasnacional. 

La revolución urbana inauguró una vida definida por la mediatización y el contacto con extraños. Estos cambios estuvieron acompañados por una crisis de orientación que puso en duda concepciones aristocráticas de lo público y lo social. El arte conceptual de Klimt y su escuela de la secesión fue una de las respuestas, pero hubieron muchas más, como las teorías psicológicas de Freud. 

Es difícil darse cuenta de lo radical que fue la transformación de Viena, pero todavía vivimos con sus consecuencias. La ciudad ya no crece, pero la crisis espacial que empezó hace casi dos siglos sigue en otras coordenadas.

Johannesburgo, Estambul, Sao Paolo, Nueva York, la Ciudad de México, Tokio y Lagos…Estas ciudades son las Vienas y los Berlinés de nuestro siglo, los motores y reactores del mundo global. Estas urbes policéntricas, infinitas y rizomáticas contienen todas las contradicciones de nuestra época. En ellas la riqueza y diversidad de la economía global convivencon la pobreza, la exclusión y la desigualdad. Ahi se ensayan nuevas formas de ser de lo urbano, se experimentan con nuevas facetas de la identidad. 

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