Lección en geografía urbana

El primer tour fue duro. La mamá de Yvonne me llevaba en su coche y señalaba hacia la nada. 

Aquí había una sinagoga; ahí una escuela; en aquel edificio los congregaron. Aquí, el barrio: 200,000 judios en una ciudad de dos millones, 10 por ciento de la población. 

Ayer nos sentamos en el balcón de la casa para celebrar Shabbat y hablamos de historia austriaca; después de la Segunda Guerra Mundial la capital era neutral.   Su gobierno mediaba entre el capitalismo de Estados Unidos y el comunismo de la Unión Soviética. Los representantes de ambas potencias se topaban en las oficinas de la ONU para negociar, espiar y chantajearse. 

Oscureció. La conversación se desarrolló entre el sonido de los grillos. Después de la Segunda Guerra Mundial no quedaban ya judíos en Austria: la mayoría de la comunidad actual- apenas 10,000 – son de otros lados: rusos, polacos, húngaros e iraquíes y demás refugiados de la ex-Unión Soviética.

La familia de Yvonne vino de Hungría. Tommy, su padre, ha sido el principal arquitecto de la comunidad. En una visita al centro señaló hacia un edifico que ahora alberga las oficinas comunitarias:  

–Era terreno de la comunidad judía antes del Holocausto. Durante la guerra fue confiscado. Aquí puso su oficinas Eichmann.  

Me quedé viendo al edificio un rato, imaginándo lo quizá nunca se contará sobre aquel lugar. 

Viena, la ciudad del psicoanálisis, es buena escondiendo sus traumas.

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