El café y el abismo

En Viena. El aire de montaña. El ir y venir de tranvías. 

Caminé entre edificios color pastel hasta toparme en una esquina con el mítico Café Central, un espacio amplio con columnas suntuosas y arcos arabescos; del lado izquierdo cuelgan periódicos de todos lados del mundo. Antes de la revolución digital existía el café y los periódicos. En combinación, ambos medios formaban los hubs más fascinantes de fervor intelectual. 

El pasado de Viena es mitológico. Freud, Wittgenstein, Kraus y Herzl caminaban por estas calles. También Stefan Zweig, que en su tiempo era el autor más traducido y leído en el mundo. Aquí escribió Arthur Schnitzler la candente historia que insipiró Eyes Wide Shut. También lo hizo Joseph Roth, el periodista que documentó la caída del Imperio Austrohúngaro. 

El Café Central era el punto neurálgico. Este era El Café de Viena, visitado por revolucionarios como Trotsky y Lenin. Aquí venía Elias Canneti: en el tercer libro de su autobiografía cuenta como conoció a un señor muy parecido a Karl Kraus que lo introdujo al horror de la guerra y al judaísmo. 

Curiosamente, el judaísmo era el hilo conductor. Cuarenta por ciento de los cafés, donde se discutían las ideas más mordaces, eran propiead de judíos políglotas que se creían ante todo europeos. En The Jewish Century, Slezkine muestra cómo esta red de intelectuales conectaba a ciudades como Berlín, Zurich, Viena, París y Budapest. No había fronteras. No se necesitaba de pasaportes. 

Muchos, como Canetti, vieron venir el desastre: el nacionalismo y el anti-intelectualismo mataron a esta ciudad. 

Ahora, inmigrantes musulmanes caminan con sus hijas por las calles mientras la Unión Europea se desmorona. Ellos son los que ahora cruzan fronteras.  

¿Qué diría un judío sefaradí como Canneti, que creció en la multicultural Europa del Éste, sobre la catástrofe que se viene hoy en día? 

Me lo imagino sentado hasta atrás, con su bigote, leyendo el periódico y fumando sus cigarros. El autor de Auto Da Fe y de Masa y Poder vió venir la quema de libros, el fervor de la multitud, ¿qué obscura profesía tendríaahora para una Europa después de la Unión Europea?

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