Camión a Jerusalem

Lo que más resalta es la presencia de jóvenes vestidos de verde: el sistema de transporte es gratis para los que están cumpliendo su servicio militar. 

Esta manera de mover al personal se vuelve importante cuando hay una emergencia nacional. A tal grado se mezcla, aquí, lo civil con lo militar.
Al lado de mi hay una soldada negra mascando un chicle y viendo, en su teléfono, una serie de televisión. No debe de llevar mucho tiempo en el Tsahal: todavía no pertenece a ningún régimen. Algunas filas más adelante hay un chico con una kipah que sostiene sobre sus piernas una imponente arma; por tres años, su mayor responsabilidad. 

Todos los demás nada más hacen tiempo. El tráfico es pesado para salir de Tel Aviv. Entré al camión hecho una sopa, no aguanto la humedad. 

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